El estadio Enrique Roca de Murcia fue testigo de una tarde inolvidable para los 15.028 aficionados murcianistas que se congregaron para presenciar la victoria de su equipo frente al Atlético madrileño por 2-1. La atmósfera en el estadio era vibrante, con la afición teñiendo las gradas de grana y brindando un apoyo inquebrantable durante todo el partido.
Desde el inicio, el Real Murcia mostró valentía y determinación, sin intimidarse por la calidad del rival. Esta actitud se tradujo en dos goles en la primera mitad, desatando la euforia entre los seguidores locales. A pesar de la reacción del Atlético en la segunda mitad, recortando distancias en el marcador, el equipo murcianista se mantuvo firme, contando con el respaldo inquebrantable de su afición.
El pitido final desencadenó una celebración conjunta entre jugadores y seguidores, reforzando la moral del equipo y consolidando el estadio Enrique Roca como un bastión inexpugnable. Fue una tarde para el recuerdo de los 15.028 murcianistas que nunca perdieron la fe en su equipo.
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