El 31,3% del profesorado en la Región de Murcia enfrenta problemas de salud mental, y el 25,7% recurre al consumo de psicofármacos, según un estudio realizado por el Colegio Oficial de Psicología (COPRM) titulado ‘Entre la tiza y la pizarra digital: Un estudio sobre la situación laboral y el malestar psicológico en el personal docente’. Este estudio, basado en 467 docentes con edades comprendidas entre los 24 y 95 años, revela un perfil de vulnerabilidad psicológica moderada pero persistente en el ámbito educativo.
Además de los problemas de salud mental, el 26,3% de los docentes consultados en Murcia admiten que su salud física incide en su desempeño laboral. De igual manera, el 6% presenta alguna discapacidad, y solo el 31% de aquellos que solicitaron adaptaciones por razones de salud las recibieron de manera efectiva.
El informe destaca una carga laboral significativa, con cada docente atendiendo en promedio a 26 estudiantes por clase y 85 en total. Imparten un promedio de 3,3 asignaturas y dedican alrededor de 24 horas semanales en el centro, 13 horas en casa y 5,5 horas en tareas burocráticas, con picos de hasta 40 horas semanales. Los desplazamientos al centro también son relevantes, con una media de 20,7 kilómetros y 24,2 minutos diarios, llegando algunos a recorrer hasta 200 kilómetros.
Los docentes reportan niveles moderados de depresión y ansiedad, tanto como rasgo como estado, lo que sugiere una propensión constante a la ansiedad combinada con activación en situaciones específicas. En cuanto al síndrome de ‘burnout’, los encuestados muestran un alto agotamiento emocional y un nivel intermedio de cinismo, a pesar de mantener una alta percepción de eficacia profesional.
El informe también resalta las desigualdades de género en la percepción de autoridad, con un 58,4% de docentes mujeres afirmando que su autoridad ha sido cuestionada por su género, en comparación con solo el 13,1% de los hombres. Los principales desafíos a la autoridad femenina provienen del alumnado, combinado con familias o equipos directivos.
Se identifica el ‘tecnoestrés’ como un factor relevante, con altos niveles de fatiga digital, escepticismo hacia la tecnología y ansiedad tecnológica moderada entre los docentes. La sobrecarga y presión derivadas del uso de herramientas digitales son señaladas como los principales problemas, más que la falta de competencia técnica.
A pesar de estos desafíos, el profesorado mantiene altos niveles de compromiso y estrategias de afrontamiento adaptativas, como el apoyo social y la percepción de eficacia profesional. El COPRM destaca la necesidad urgente de implementar políticas educativas y medidas organizativas para mejorar el bienestar docente, incluyendo programas de apoyo psicológico, prevención del estrés y atención a la perspectiva de género.
En esta línea, el Colegio propone una serie de pautas de intervención para reducir el impacto del estrés, la ansiedad y el ‘burnout’ en el ámbito docente. Esto incluye implementar programas de autocuidado emocional, ofrecer talleres de gestión emocional, promover espacios de apoyo entre iguales, simplificar procesos burocráticos, establecer límites entre tiempo laboral y personal, fomentar equipos de trabajo cooperativos, formar en estrategias de afrontamiento adaptativo, ofrecer formación continua en competencia digital docente, y promover la igualdad de género en el ámbito profesional.
En resumen, el bienestar del profesorado es fundamental no solo para su salud, sino también para la calidad educativa y la sostenibilidad del sistema escolar. Es imperativo que se tomen medidas concretas para abordar los desafíos mencionados y garantizar un entorno laboral saludable y equitativo para todos los docentes.
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