La tecnología implantada por el Ayuntamiento permite suspender automáticamente los riegos cuando la meteorología lo hace innecesario, optimizando cada gota de agua.
Esta innovación ha supuesto un avance significativo en la gestión del agua en la ciudad, ya que permite un uso más eficiente de este recurso tan preciado. Gracias a este sistema, se evita el desperdicio de agua en momentos en los que no es necesario regar, contribuyendo así a la sostenibilidad ambiental.
Por ejemplo, en épocas de lluvias abundantes, el sistema detecta automáticamente que el suelo está suficientemente hidratado y que no es necesario activar los riegos. De esta forma, se evita el exceso de agua en los jardines y zonas verdes, lo que a su vez ayuda a prevenir posibles inundaciones.
Además, esta tecnología también permite programar los riegos en función de las necesidades específicas de cada área, optimizando su distribución y asegurando que cada planta reciba la cantidad adecuada de agua.
En definitiva, la implementación de esta tecnología por parte del Ayuntamiento no solo supone un ahorro económico en el consumo de agua, sino que también contribuye a la conservación del medio ambiente y al cuidado de los espacios verdes de la ciudad. Una medida que demuestra el compromiso de las autoridades locales con la sostenibilidad y el uso responsable de los recursos naturales.
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