Tras recibir denuncias de ciudadanos, funcionarios del Cuerpo de Control de Registro se trasladaron a una zona cercana a la vía Hondo, donde encontraron pequeñas edificaciones habitadas en condiciones inhumanas. En el barrio de Ramonete, la Policía Local de Lorca descubrió varios asentamientos de chabolas utilizadas por trabajadores agrícolas, construidas con cañas, palos y plástico.
La concejal de Padrón, Belén Pérez, expresó su preocupación por la proliferación de chabolas en el municipio, destinadas a alojar a trabajadores en condiciones precarias. El Ayuntamiento de Lorca envió un escrito a la Confederación Hidrográfica del Segura, propietaria de unas instalaciones donde se detectaron personas viviendo en condiciones deplorables.
En el cauce del río Guadalentín, en Marchena, se encontraron construcciones abandonadas ocupadas por personas, generando acumulación de basura y escombros. La Policía Local también identificó asentamientos ilegales en el barrio de Ramonete, donde se tomaron medidas para ordenar la demolición de las estructuras.
La coordinación entre los servicios implicados permitió abordar rápidamente estas situaciones irregulares. Se modificó la Ordenanza Municipal del Padrón de Vecinos para combatir la vivienda inadecuada y sancionar a los propietarios que incumplen la ley.
El objetivo es garantizar la dignidad de las personas y erradicar la vivienda inadecuada en Lorca. Se alienta a la ciudadanía a denunciar situaciones sospechosas y colaborar en la defensa de la ciudad. El alcalde, Fulgencio Gil, se compromete a combatir estos delitos y solicita al Gobierno español que el registro fraudulento sea considerado un delito con penas proporcionales a los ingresos obtenidos.
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