La nueva normativa, recientemente aprobada, tiene como objetivo principal garantizar la conservación del paisaje, el arbolado y los cauces históricos frente a la creciente presión urbana. Esto significa que se implementarán medidas específicas para proteger y preservar estos elementos naturales que son de vital importancia para el entorno urbano.
Por ejemplo, se establecerán restricciones en la tala de árboles, se promoverá la reforestación de zonas degradadas y se regulará el uso del suelo en áreas cercanas a los cauces de ríos y arroyos. Todo esto con el fin de mantener la biodiversidad, prevenir la erosión del suelo y garantizar un entorno saludable para los habitantes de la ciudad.
Además, esta normativa también contempla la creación de espacios verdes públicos, la promoción de jardines verticales y la incentivación del uso de tecnologías sostenibles en la construcción de edificaciones. De esta manera, se busca no solo proteger el medio ambiente, sino también mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y promover un desarrollo urbano más equilibrado y sostenible.
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